“Lo que nos dejan las primarias 2017” Por: Álvaro Iriarte (Director de Investigación Instituto Res Publica)

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El domingo 2 de julio se realizaron las elecciones primarias 2017 y nos han dejado varias lecciones.

El proceso estuvo marcado por la Copa Confederaciones, así como por la ausencia del oficialismo, demostrado en un escaso interés del gobierno para invitar a la ciudadanía a participar. Los pronósticos no eran muy buenos, y cuando se confirmó la presencia de Chile en la final de la copa muchos pensaron que sería un completo desastre. Pero la participación superó los mejores pronósticos, y más de 1.800.000 chilenos concurrieron a las urnas para elegir a los abanderados presidenciales de Chile Vamos y del Frente Amplio. A pesar de los pronósticos fatalistas, la jornada distó mucho de ser un fracaso, especialmente por la excelente convocatoria de la primaria que eligió a Sebastián Piñera como candidato de la centroderecha.

El 80% de los votos válidamente emitidos en la primaria presidencial fueron para el pacto Chile Vamos. La oposición logró organizar una primaria y motivar a su electorado, superando con creces la meta del millón de votos y llegando al millón cuatrocientos mil preferencias, con lo que casi duplicó la votación de la primaria 2013. Sin lugar a dudas sale fortalecida y energizada, alzándose como una verdadera alternativa al actual gobierno y a sus malas reformas.

El 20% fue a parar en los candidatos del Frente Amplio. Los integrantes del bloque, fijaron inicialmente una meta de 500.000 votos, la que con el transcurso de la campaña fueron ajustando siempre a la baja. Y esto fue lo que ocurrió el domingo: no lograron llegar a los 350.000 votos. Surgen diversas explicaciones, pero la realidad es que el esperado debut electoral del bloque dejó mucho que desear. Como si fuera poco, ha surgido una fuerte polémica por personas inscritas en partidos del Frente Amplio y que no han firmado. Aunque se debe destacar su disposición a competir y motivar la participación, como no lo hizo el oficialismo.

Ambas coaliciones tienen desafíos por delante. En el caso de Chile Vamos, se deben superar rápida y de la mejor manera posible las heridas que pueden haber quedado tras la primaria, al mismo tiempo que evitar el triunfalismo. El Frente Amplio por su parte deberá entender que su prolífica actividad en redes sociales y protestas no significa necesariamente adhesión al proyecto en las urnas.