“Atacama detenida, Chile retrocediendo” Por: Álvaro Iriarte – Director de Investigación Instituto Res Publica

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Si hace tan solo unos años atrás Atacama lideraba positivamente en todos los indicadores económicos, hoy lo hace exactamente al revés. Las propias cifras del gobierno, entregadas por el INE, dan cuenta del deterioro económico de la región, al borde de caer por primera vez en décadas en recesión. ¿Qué significa esto? Significa que la región se vuelve más pobre, que hay menos inversión, menos puestos de trabajo, menos aumento de salarios. En suma, menos oportunidades.

Esta situación se debe principalmente a problemas internos, y en la actualidad no queda duda en cuanto a que una de las más perjudiciales fue la reforma tributaria del gobierno. En su momento, varios advertimos el riesgo para la economía, afectando profundamente la batalla contra la pobreza y deteniendo el progreso y movilidad social. Se nos acusó majaderamente de agoreros de una campaña del terror. Los pronósticos se cumplieron, y se ha vuelto costumbre recortar las proyecciones de crecimiento, inversión y creación de puestos de trabajo.

Sin embargo, la oposición de centroderecha también tiene responsabilidad, pues aprobó el alza de impuestos con el argumento de evitar un mayor daño para el país. El tiempo ha dejado en evidencia el gran error. Cada vez que los parlamentarios de ChileVamos hablan del daño causado por la reforma de la Nueva Mayoría, desde la centroizquierda responden: se aprobó por unanimidad. Que distinto habría sido si hubieran votado en contra del nefasto proyecto: hoy tendrían la autoridad suficiente para hablar de reactivación y medidas pro crecimiento, y serían más creíbles.

Que Chile vuelva a crecer y generar oportunidades es un desafío enorme: si solo se necesitan 4 años para retroceder lo avanzado en tres décadas, se necesitará a lo menos una década para recuperar lo retrocedido en tan solo 4 años. Por esta razón es imprescindible que los futuros parlamentarios de centroderecha tengan una verdadera vocación por el crecimiento, progreso y movilidad social, así como un compromiso inquebrantable de no seguir agobiando a los chilenos con nuevos impuestos.

Un buen punto de partida puede ser dejar de votar por quienes han aprobado alza de impuestos en los últimos 10 años y votar por candidatos que tengan limpia su hoja de vida en esta materia.