“Una reforma que hace agua” Por Álvaro Iriarte – Director de Investigación Instituto Res Publica

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Hace unos días el Ministro de Agricultura señaló públicamente que desde La Moneda no se presionaría al Congreso para acelerar la discusión y votación definitiva de la reforma al Código de Aguas.

 

La profunda reforma al estatuto jurídico de las aguas, aprobada por la Cámara de Diputados y ahora en trámite en el Senado, tiene como grandes ejes concentrar la propiedad de los derechos de agua en el Estado y aumentar las atribuciones del mismo en materia de administración y distribución del recurso, sin respaldo en criterios técnicos y sin un análisis serio respecto a si será capaz de cumplir estas nuevas funciones.  Un análisis del proyecto permite concluir que sus ideas centrales son que el Estado puede administrar el agua mejor que los privados, y que la actual situación hídrica se debe a la existencia de derechos privados sobre el recurso. Claramente la reforma se inspira en ideas y recetas fracasadas. Lo más grave, es que no se hace cargo del tema de fondo: la escasez hídrica.

Existen experiencias internacionales exitosas de países que atraviesan situaciones tan complejas como la nuestra y que demuestran lo contrario. A mediados de la década de 1990, Australia realizó profundas modificaciones al estatuto de las aguas, y hoy los resultados muestran que, una tasación inteligente del valor de los derechos de agua, la certeza jurídica y la cooperación entre los usuarios pueden mitigar los efectos de la escasez de agua. La diferencia entre Chile y Australia en esta materia, es que los australianos confían en el rol de los privados (mercado de aguas) como equivalente al rol del Estado (regulación de aguas) para hacer una asignación y uso eficiente del recurso. En materia de infraestructura, Israel y Singapur confirman la necesidad de impulsar un sistema integrado: acueductos, embalses, desalinización y plantas de tratamiento y reciclaje de aguas residuales.

El gran desafío para los próximos 40 años será enfrentar la escasez hídrica y el aumento en la demanda. En zonas como Atacama hemos experimentado ante el nuevo escenario hídrico. Para ello Chile necesita invertir en infraestructura e innovación, así como en un sistema adecuado de asignación, administración y uso del agua que entregue certeza jurídica a los privados.