“Evo Eternamente”. por Samuel Fernández Illanes, académico Fac. Derecho. Univ. Central

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Estamos advertidos, Evo seguirá de Presidente, tal vez, vitalicio. Toda limitación jurídica boliviana no ha sido impedimento. Tampoco el plebiscito que no lo autorizó, ni las normas de su propia Constitución Política. El Tribunal Constitucional Plurinacional, naturalmente nombrado por él, lo ha autorizado a postular por cuarta vez el 2019. Dijo fue una sorpresa, la hubiera sido si no lo hace. Otro mandatario Latinoamericano que termina siendo perenne, no importa si hay que adecuar constituciones o leyes internas para tal fin. Se creen indispensables, o temen ser juzgados.

Lo justificó en el Derecho Internacional, interpretando los derechos consagrados en la Convención Interamericana de Derechos Humanos de Costa Rica (1969), como superiores a la institucionalidad que el país se otorgó, soberanamente.

Aquí no hay derechos conculcados o desconocidos internamente, donde la primacía internacional sería aplicable para restablecerlos, ni fue sentenciado por la Corte Interamericana competente. Ya está en el poder tres períodos. La Convención, entre otras garantías, aboga por instituciones democráticas; es coadyuvante o complementaria del derecho interno, sin adecuarlo a su gusto; y los derechos políticos de los ciudadanos, son para representantes libremente elegidos, no habilitados por un Tribunal designado. Invoca tales normas para contradecir lo que, los electores y el propio gobierno, decidieron en su oportunidad. Vale decir, el Derecho Internacional es utilizado, por la misma autoridad encargada de respetarlo y hacerlo respetar, para violar otras normas que también garantiza, en contradicción a sí mismo. Es ilegal.

De resultar elegido el 2019, en comicios no manipulados, como la Convención obliga, continuaremos frente a un régimen que persiste en intervenir y culpar a Chile de todo, haciendo imposible cualquier entendimiento, si es que La Haya decide que debemos negociar. En nada se altera la situación presente. Preparémonos para que Evo gobierne, eternamente, aunque ahora deslegitimado.