Emoción artificial (Affective Computing): el futuro de los asistentes virtuales

Lo que en algún momento fuera imposible siquiera imaginar en el ámbito tecnológico, en la actualidad va cobrando forma. Empresas como Huawei y Apple, una vez más, dan un paso adelante en la innovación técnica, apuntando hacia asistentes virtuales con la posibilidad de reconocer y responder a la emoción humana. Este campo de la tecnología es conocido como Affective Computing y promete revolucionar el sector.

Este campo de estudio busca combinar inteligencia artificial (IA), tecnología de punta en sensores y psicología, obviamente. Los sensores permitirán la percepción y la posibilidad de respuesta y los algoritmos procesarán e identificarán las emociones para lograr asistentes virtuales más efectivos e intuitivos.

Asistentes humanizados
Los antecedentes ya se han establecido en el mercado y llegan de la mano de los asistentes virtuales de Apple y Huawei, Siri y Celia, respectivamente. Estos asistentes interactúan a partir de comandos de voz para cumplir tareas relacionadas con la organización, el entretenimiento y la información pero nada relacionado a lo emocional. Apple, con su lanzamiento del iPhone XR en 2018, fue uno de los pioneros en esta tecnología.

Los avances en procesamiento neuronal y sensores, permiten la incorporación de una tecnología emocional artificial.

Por su parte, Huawei también está interesada en esta tecnología para mejorar Celia, su asistente virtual, y competir en el mercado con mayor solidez. Su mayor antecedente es la inversión en potentes sensores que analizan los patrones de comportamiento de sus usuarios con el fin de mejorar la experiencia de uso de sus smartphones.

Siri de Apple
Como se dijo anteriormente, la presentación de Apple en 2018 planta los precedentes técnicos que permitirán desarrollar en el futuro la posibilidad de una respuesta afectiva por parte de los asistentes virtuales. El Face ID y el Animoji son el escalón previo al asistente virtual con respuesta emocional. Estos antecedentes están basados en el reconocimiento facial y el análisis de las expresiones con las cuales generar una respuesta digital.

La cámara y los sensores son clave en este tipo de tecnologías, campo en el que Apple ha sabido destacar históricamente. Con su cámara TrueDepth reconoce con excelente precisión rostros humanos y logra captar los matices de la expresión humana. Otro puntal fundamental es el chip A12 Bionic con el cual es posible realizar tareas de aprendizaje automático, base fundamental de futuras aplicaciones relacionadas con la emoción artificial.

Celia de Huawei
Con respecto a Huawei, su colaboración a los cimientos para un asistente virtual con aptitudes emocionales se presenta con el celular Huawei Mate 20 Pro. Sus cámaras optimizadas con inteligencia artificial para reconocer diferentes escenarios y optimizarlos automáticamente y su procesador de análisis eficiente y veloz de datos complejos que incluyen, a tiempo real, patrones emocionales son elementos ideales.

A su vez, sus sensores biométricos podrían ayudar a lograr una respuesta emocional virtual de parte de Celia, ya que logran captar los cambios del ritmo cardíaco o la conductancia que experimenta la piel, es decir la facilidad con la que puede fluir la electricidad a través de ella.

Proyecciones de un asistente virtual emocional

¿Qué es lo que podría cambiar en nuestras vidas con la llegada de asistentes virtuales más efectivos y comprensivos? Las proyecciones plantean que podría mejorar la calidad de vida de las personas aunque es importante tener en cuenta que estas son sólo proyecciones y no los resultados de estudios concretos. Este tipo de avances tecnológicos buscan dar el gran salto y la tecnología intuitiva es un paso en esa dirección.

Es un hecho que nuestro futuro cercano son los asistentes virtuales con inteligencia emocional y la manera en que podemos imaginar ese futuro es con proyecciones, pensando escenarios posibles.

Superar la imposibilidad de interpretar los matices de la expresión humana como la tristeza o la frustración para ofrecer una respuesta más efectiva y empática podría ser un buen ejemplo. Reconocer las variedades lingüísticas y culturales sería un avance sustancial en pos de una comprensión más precisa.

Impacto e implicancias
Quienes apuestan por esta nueva tecnología argumentan que la asistencia virtual preparada para reconocer con mayor precisión la emotividad humana podría reconocer una situación de estrés del usuario con sólo el tono de su voz o las expresiones faciales. De esta manera, la respuesta optimizada podría proporcionar palabras de apoyo, reproducir música acorde a la situación y hasta sugerir acciones atenuantes.

El tipo de interacción que se prevé apunta no solo a lograr mayor utilidad de los asistentes virtuales, sino a convertirlos en un tipo de compañía más reconfortante, puesto que permitirá ajustar el tono, las reacciones y el contenido de las respuestas del asistente en función del estado emocional del usuario.

Desafíos
Es entendible que los avances tecnológicos de esta magnitud generen fascinación por los resultados que puedan llegar a producir. Sin embargo, siempre existen desafíos para superar. A su vez, no es posible predecir las reacciones ante semejante revolución técnica. Algunos de los principales desafíos que se detectan tienen que ver con la privacidad y la seguridad en cuanto a la información personal.

Por otra parte, en términos técnicos, los costos de la tecnología necesaria para desarrollar sensores capaces de procesar este tipo de datos y la precisión de los mismos son inconvenientes previstos. Una consecuencia clave serán los precios de los dispositivos electrónicos, impactando de lleno en su accesibilidad.

Privacidad y seguridad
Un punto fundamental para lograr la confianza de los usuarios es cómo manejar el procesamiento de los datos emocionales del usuario, porque es un tipo de información muy delicada y sensible. Está claro que cada empresa deberá trabajar en sistemas de encriptación y políticas de uso y recopilación de esos datos de la manera más clara y transparente posible.

Precisión
Las variables culturales entramadas a la complejidad del sistema emocional de cada individuo no es sencillo de detectar y será a partir de esta información que dependerá la precisión de las respuestas del asistente. La invención de algoritmos que puedan adaptarse a todas estas variables contextuales y culturales son todo un desafío.

A su vez, será necesario llevar adelante estudios interdisciplinares que logren respaldar los algoritmos que permitirán al asistente responder con la mayor precisión posible.

Costos
La accesibilidad es un punto neural del mercado tecnológico. Indefectiblemente, este tipo de tecnología encarece el precio de los dispositivos. En este sentido, el trabajo de cada empresa será lograr un equilibrio entre innovación y accesibilidad para asegurar la incorporación y adopción de estos dispositivos en el mercado.

¿Un ecosistema inteligente y emocional es el futuro?
La tendencia de los últimos avances tecnológicos ha sido establecer vínculos con el resto de dispositivos electrónicos con el que convivimos diariamente. Esta es la razón por la cual se piensa en ecosistemas inteligentes y, en este caso, emocionales. Pensemos en un hogar en el que la iluminación se adapte al estado anímico del habitante.

Por supuesto que los riesgos son tan grandes como la novedad. En este sentido, se tienen en cuenta los riesgos del abuso en el uso de esta tecnología, el cual podría conducir a una dependencia excesiva y consecuente pérdida de autonomía. Por otra parte, la posibilidad de ciberataques aumenta ante el tipo de información sensible que se recopila.

 

 

 

 

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